Guía 15 sep. 2026

Hipoteca fija, variable o mixta: guía completa 2026

Los tres tipos hacen lo mismo —financiar tu vivienda— pero reparten el riesgo de forma muy distinta entre tú y el banco. Entender ese reparto es lo que te permite elegir con criterio, no por intuición.

Hipoteca fija: pagas siempre lo mismo

En una hipoteca fija, el tipo de interés se pacta al firmar y no cambia durante toda la vida del préstamo, da igual lo que haga el euríbor. Tu cuota de enero será exactamente la misma que la de diciembre, y la de dentro de 20 años. A cambio de esa certeza, el banco suele fijar un tipo algo más alto que el que ofrecería una variable en el momento de la firma — es la prima que pagas por transferirle a él el riesgo de que los tipos suban.

Compensa si: valoras la previsibilidad por encima de todo, tienes ingresos estables pero ajustados (funcionariado, indefinido con nómina fija) y no quieres sorpresas en tu presupuesto mensual durante los próximos 20-30 años.

Hipoteca variable: tu cuota sigue al euríbor

En una variable, el tipo de interés se calcula sumando un margen fijo que pone el banco (por ejemplo, euríbor + 0,60%) al valor del euríbor en el momento de cada revisión, que suele ser anual o semestral. Esto significa que tu cuota puede subir o bajar cada vez que toca revisión, según lo que haya hecho el euríbor mientras tanto. Suele empezar con un tipo más bajo que la fija, precisamente porque eres tú quien asume el riesgo de que los tipos suban.

Compensa si: tienes margen en tu presupuesto para absorber subidas de cuota sin ahogarte, o si el diferencial (margen del banco) que te ofrecen es especialmente bajo y estás dispuesto/a a asumir la incertidumbre a cambio de pagar menos en los primeros años.

Hipoteca mixta: lo mejor (y lo peor) de las dos

La mixta combina un primer tramo a tipo fijo (normalmente entre 3 y 15 años, según el banco) y, pasado ese periodo, pasa a funcionar como una variable el resto del plazo. La idea es darte estabilidad en los años en los que sueles tener más gastos (los primeros de vida de la hipoteca, cuando quizá aún estás amueblando la casa o formando una familia), y abrir la puerta a un tipo más bajo después, cuando ya tienes más margen.

Compensa si: quieres estabilidad a corto-medio plazo pero no te importa asumir cierta incertidumbre a partir del año 10 o 15, y crees que para entonces tu situación económica será más sólida.

Por qué la fija ha vuelto a ganar terreno en 2026

El euríbor lleva varios meses consecutivos al alza en 2026, acercándose al 2,9% en agosto tras haber estado por debajo del 2,2% un año antes. Cuando el euríbor sube de forma sostenida, las hipotecas variables dejan de ser tan atractivas frente a la fija: el diferencial de precio entre ambas se estrecha, y muchos compradores prefieren "congelar" un tipo conocido antes que arriesgarse a que la tendencia alcista continúe. Es exactamente el patrón que estamos viendo este año: las hipotecas fijas han pasado a ser la opción mayoritaria en las nuevas concesiones.

Esto no significa que la fija sea "la correcta" de forma universal — significa que, con el euríbor en la zona en la que está ahora mismo, la diferencia de coste inicial entre fija y variable es menor que hace unos años, lo que hace más fácil justificar pagar la prima de estabilidad.

Lo que de verdad debes comparar, elijas lo que elijas

Sea cual sea el tipo, el TIN (el interés puro) no cuenta toda la historia. La TAE incluye comisiones y gastos y refleja mejor el coste real. Y en casi todos los bancos, el tipo "de escaparate" solo se consigue si contratas seguros, domicilias la nómina o coges una tarjeta — calcula siempre cuánto te cuesta esa vinculación al año y súmalo al coste real de la hipoteca antes de comparar ofertas entre bancos.

Publicidad

Descubre qué tipo te recomendamos según tu perfil →